El trama-bús

Los días siguientes a la asamblea descrita en La nueva Rebelión en la granja fueron relativamente pacíficos en la finca. Es cierto que una gata, normalmente tranquila y de buen carácter, destrozó el vestido de Carolina Herrera que la dueña de la casa, Dolores, se había comprado para la boda de su sobrina, y que el burro se mostró más cabezota y antipático que de costumbre, y que, a juzgar por cómo quedaron los coches, parecía que a todas las aves de la región les había entrado un ataque de colitis, pero por lo demás no hubo hechos dignos de mención. Los pavos PI, Eche y Rejón estaban inusualmente silenciosos, eso sí (salvo por algunos cuchicheos entre ellos) y sus miradas eran más furtivas y torvas que de costumbre, pero los granjeros lo achacaron a la llegada de la primavera.

PODEMOS PONE A CIRCULAR UN AUTOBUS SENALANDO A LAS CARAS DE  LA TRAMA

Según avanzaba el mes, no obstante, empezaron a ocurrir cosas sorprendentes. Una urraca, Paca, entró por la ventana en el despacho del dueño y robó la llave del tractor John Deere.  Unas veinte ovejas dejaron de comer pienso, y en su lugar tomaban batidos de Biomanán que les llevaban puntualmente los cerdos tres veces al día por orden de los pavos. Además, las ovejas a régimen salían a hacer 10 km de footing por la mañana, algo insólito en un animal que tiende a moverse más bien poco, y también yoga y spinning por las tardes. Empezaron a perder kilos rápidamente y a quedarse en los huesos, las pobres.

En el establo aparecieron tres dromedarios recién llegados de Irán; otros dos se unieron al grupo poco después, procedentes de El Cairo, de donde habían viajado vía Venezuela. También surgieron, como salidos de la nada, cuatro magníficos elefantes de la India.

dromedario

Un día se dejó caer por la finca una cuadrilla de empleados de un famoso director de cine de la comarca; sus instrucciones, según dijeron, consistían en  revisar el tractor John Deere – y el remolque que tenía enganchado-  con el fin de comprobar si cumplía con el protocolo de Kioto sobre emisión de gases contaminantes. Trastearon en el aparato y finalmente lo cubrieron con una funda para, tal y como explicaron, evitar que sus emisiones de CO2 dañaran la capa de ozono.

En paralelo, los bonitos cojines de petit point –  bordados por la madre del granjero –   que decoraban el salón principal de la finca se volatilizaron. Ningún empleado fue capaz de explicar la causa, y la granjera se volvió loca buscándolos sin ningún éxito.

También desaparecieron misteriosamente algunos marcos de plata con fotos de acontecimientos familiares, varias tarjetas de crédito y algo de dinero en metálico.

Los granjeros empezaron a sospechar que el último trabajador contratado para echar una mano en la siega no era trigo limpio pero, como no tenían pruebas, lo dejaron correr. Por otra parte, y dado que un sobrino de Dolores trabajaba en Goldman Sachs de Londres, se codeaba con parte de la farándula british y vivía en Baker Street, se les ocurrió contactar con Benedict Cumberbacht/Sherlock para que les ayudara en el esclarecimiento de los hechos, pero al final desistieron de la idea porque fue imposible localizar al famoso actor.

Una noche de luna llena empezó a congregarse toda la fauna de la finca (excepto los búhos, que no habían vuelto de su viaje de estudios, y las hormigas, que dormían después de un duro día de trabajo) en torno a la nave en la que se guardaba el John Deere. Tampoco acudió el mastín, que  estaba ocupado persiguiendo a un gato y no se dignó acercarse al punto de reunión del  resto de sus compañeros. El pavo PI, como siempre al mando de la situación, levantó la funda que cubría el John Deere y ¡oh sorpresa! se había convertido en un autobús, gracias a un mecanismo muy ingenioso de paneles que cubrían tanto el tractor como el remolque; los paneles estaban decorados con fotos a todo color y en máxima resolución del granjero y su familia, acompañados de términos tales como rufián, ladrón, explotador de los oprimidos y, sobre todo, corrupto.

La parte posterior del autobús llevaba un minilaboratorio con todo lo necesario para preparar metanfetamina de la máxima pureza. PI había intentado convencer a Walter White, de Breaking Bad,  para que se uniera a la expedición, pero su caché no bajaba de los 5 millones de euros al día y el fichaje se frustró. Jessie Pinkman, el plan B, tampoco estaba localizable porque – dado su cariño por los más pequeños – se había ido a montar una red de guarderías sin ánimo de lucro en la selva amazónica. No obstante, ambos habían proporcionado por mail a PI la fórmula de la metanfetamina junto con parte de los ingredientes y un tutorial disponible en You Tube.  Por otra parte, PI solo pensaba cocinar meta y, en su caso, proporcionarla para el consumo a su equipo, si a mitad de viaje les daba un bajón y perdían garra y agresividad.

Cuando los animales fueron percatándose de las prestaciones del tractor-autobús, – motor diésel de inyección directa y 4 cilindros, tracción trasera, RWD – Rear Wheel Drive, cambio automático de siete velocidades con modo secuencial, asientos abatibles, climatizadores individuales, aceleración de 0-100 km/h en 8,9 segundos, WIFI, teléfono vía satélite, biblioteca, peluquería, spa y jacuzzi (esto último sólo para pavos y cerdos)- todos los animales balaron, cacarearon y maullaron admirados ante semejante proeza automovilística, que combinaba las prestaciones tecnológicas de última generación con los detalles necesarios para proporcionar una experiencia de máximo confort a los pasajeros, sobre todo a aquellos que lucían plumas de colores vistosos (pavos) o eran de pata negra (cerdos).

De repente todos los animales enmudecieron. De las sombras circundantes comenzaron a salir agentes de élite del Cuerpo de Operaciones Especiales de Bolivia. Llevaban gafas de visión nocturna, Ak 47, fusiles de mira telescópica, machetes y otra impedimenta militar, además de ponchos de vivos colores que asomaban bajo sus cazadoras negras. Encabezaba el grupo Dar Adal, el que fue director de la CIA antes de sus sucios tejemanejes en la sexta temporada de Homeland. Al parecer, PI había ofrecido el puesto de Director de Seguridad del autobús a Saul Berenson y Carrie Mathison, pero ambos declinaron la oferta alegando motivos personales (dicen las malas lenguas que Carrie no estaba todavía repuesta de lo ocurrido a Peter Quinn). Los agentes montaron un operativo de emergencia en torno al autobús y definieron un perímetro de seguridad. El capitán de la expedición comprobó que todos estuvieran en sus puestos, y así lo comunicó a Dar Adal:

-Señor, todos listos. La operación está en marcha. Pueden abordar el autobús.

Roger that, Cobra 1. Luz Verde. Go, go, go! E hizo una seña a PI.

A partir de ahí, PI empezó a dar órdenes en tono imperioso.

-Rejón: tú, al volante, que por algo tus abuelos vivían en casa de Fernando Alonso.

-Espi (se refería a un puerco espín) ¿has cogido las tarjetas de crédito?

-Sí, PI, por supuesto, y también algo en metálico por si las moscas.

-Éte, ¿Dondé está la llave del tractor? vos la tenés, PI? preguntó Eche con su dulce voz.

-No, la llave la tiene Paca la Urraca.

Efectivamente, Paca, que llevaba la llave cuidadosamente en el pico, bajó planeando desde una acacia y se la entregó a Rejón, que empezó a arrancar el vehículo.

-¿Llevas la mochila con el dulce de leche que nos regaló Cristina Kirchner, y los mangos y papayas que envió Maduro por Seur? clamó PI.

-Éte, claro, PI, ¿cómo vos pensás que voy a olvidar el dulce de leche? Aunque quizá esté un poco caducado…, porque Cristina abandonó la Casa Rosada, expulsada por ese odioso capitalista de Macri, hace ya un tiempito, vos sabés…

A continuación, y mediante un ingenioso sistema diseñado en la Universidad Popular de Kabul, PI conectó a los dromedarios al tanque de combustible del tractor. Los dromedarios habían consumido cantidades ingentes de gasoil en los días previos a su viaje, que almacenaron en sus jorobas. Un dispositivo patentado hacía unos años por los beduínos del desierto del Sáhara en colaboración con el Departamento de Endoscopias del Hospital Al Ibj Salam de Teherán  permitía traspasar el gasoil de las jorobas de los dromedarios al vehículo sin que se perdiera una gota. Además, el dispositivo regulaba la cantidad deseada de combustible. Llenaron el depósito, pero aún quedaba gasoil abundante en las jorobas de los dromedarios para cubrir el resto del viaje.

-A ver, – siguió PI – las ovejas famélicas, a los primeros sitios del autobús, y todas en asiento de ventanilla. Es muy importante que los animales de las otras fincas vean cómo os maltrata el granjero y en que penosa situación os habéis quedado.

Las ovejas que se habían dedicado al footing y al yoga, y a darle al Biomanán, y que más parecían proceder de Sudán que de una próspera finca, dado que estaban totalmente demacradas y famélicas, se arrastraron como pudieron al autobús-tractor, porque casi no les quedaban fuerzas.

A continuación fueron subiendo en silencio los demás habitantes de la finca, bajo la mirada atenta –  y algún que otro culatazo –  de los agentes especiales.

Los elefantes, bien aleccionados por una grulla que había venido de la India en Comisión de servicios para acompañarles, se situaron en la biblioteca.

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Soberbio ejemplar de elefante

Los paquidermos jugaban un papel clave en el proyecto: eran los depositarios de la memoria histórica, y podían aportar los datos necesarios en el momento oportuno, como cuántos pavos bebés habían muerto en cada trimestre (generalmente por torpeza de la madre, pero se asignaban a la categoría general de defunción por malos tratos), cuántos restos caducados de pescado habían comido los gatos, con grave riesgo su salud, o cuántas liebres habían sido atropelladas cada vez que los granjeros habían recibido amigos en su casa para jugar al tute. No existían fichas y registros de estas calamidades, con lo que los elefantes dedicaron una semana a interrogar a todos los testigos y grabar las cifras y detalles de estos ejemplos de maltrato animal en su colosal memoria.

grullaGrulla cuellinegra de la India (Grus nigricollis)

No había sido fácil, ni siquiera para PI, lograr que cuatro elefantes viajaran a España. Los elefantes odiaban Europa. En las largas tardes de verano, los abuelos contaban a sus hijos historias horripilantes de cómo unos antepasados suyos fueron obligados a cruzar los Alpes en pleno invierno, por un guerrero loco llamado Aníbal, que además los utilizó para pelear contra los romanos. Muchos elefantes habían muerto o enloquecido en aquellas terribles batallas durante la segunda guerra púnica, y no querían oir hablar ni en pintura de salir de la India. No obstante, PI, como siempre, tuvo suerte. El animal oficial de la india no es otro que el pavo real. PI mantuvo una larga y tensa conversación telefónica con el jefe de gabinete del Director General para la Preservación de los Pavos Reales de la India, y al final consiguió convencerlo, apelando al espíritu de Gandhi, y al argumento de que la presencia de los elefantes iba a ser clave en la derrota del asqueroso capitalismo, siempre unido al no menos deleznable colonialismo.

En paralelo, Eche había contactado con la Asociación Mundial Protectora del Marfil Paquidérmico y consiguió persuadir a los dirigentes de que apoyaran la jugada, que a la larga redundaría en su beneficio, ya que uno de los efectos de la misión del trama bús era colaborar en la destrucción del orden establecido e conseguir un mundo libre de cazadores y de traficantes de marfil.

Por último  los pavos subieron al autobús. Se arrellenaron en sus asientos en las primeras filas, que habían quedado muy cómodos al cubrirse con los cojines del salón de la mujer del granjero.

PI se hizo con el micrófono del tractor-bus y los demás escucharon atentamente.

-¡Compañeros y compañeras! puesto que la tele nos ha olvidado y el granjero no ceja en su obsesión por explotarnos, esquilmarnos y someternos, vamos a hacer un tour por las fincas vecinas en este tractor-autobús para denunciar la denigrante situación en que nos encontramos y generar crispación entre la fauna vecina. En cada parada bajarán las ovejas famélicas mientras los restantes animales gritarán a coro:

¡Pérez, ladrón y paleto, por tu culpa las ovejas están en el esqueleto!

¡Pérez, corrupto y rata, a todos los animales maltratas!

¡Dolores, hipócrita y mangante, menos Carolina Herrera y más leche para las madres gestantes!

¡Pérez es un usurero: defrauda a Hacienda y no paga a sus obreros!

¡Sí a la revolución, no a la explotación!

¡El granjero a dormir al corral y nosotros al dormitorio principal!

-El resto de la hoja de ruta será la siguiente:

  • Mientras las ovejas se pasean por los alrededores, los cerdos aprovecharán para volver a conectar los dromedarios al tractor y rellenar el depósito.
  • Las gallinas ondearán  pancartas con impresiones 3 D de los granjeros en las bodas de sus hijos, comiendo como cochinos, perdonad, compañeros (y aquí miró  a los cerdos) y los gatos montarán la exposición ambulante que hemos traído con fotos de las sobras ricas en colesterol dañino (y prohibidas por la Organización Mundial de la Salud) con que los granjeros alimentan a las gallinas, en lugar de utilizar pienso ecológico adquirido mediante comercio justo.
  • El burro proyectará el vídeo con las imágenes desgarradores de los pastores acosando a las ovejas que hemos logrado grabar subrepticiamente. Pasará a cámara lenta la parte que muestra  cómo una de ellas se rompió una pata al tropezar con una rueda vieja abandonada en un camino, rueda que debería haber sido quitada por el granjero en cumplimiento de las nuevas ordenanzas de seguridad e higiene en el trabajo en el medio rural.
  • Las cotorras explicarán todas las tropelías que han cometido los granjeros contra nosotros durante estos años. Si en algún momento les patina un dato, que lo soliciten por whatsapp a alguno de los elefantes.

-¡Animo, compañeros y compañeras! Vamos a por todas. Y recordad que, pese a quien le pese, somos la sonrisa del país! No obstante, quien no siga el plan previsto será enviado a la Prisión Central del Califato, gestionada por ISIS, para seguir un programa de reeducación en valores solidarios y de trabajo en equipo.

Y tras esta arenga final de PI, Rejón metió la primera y el tractor se puso en marcha rumbo a su decisiva misión.

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