¿Por qué y cómo afecta el coronavirus a la economía?

El coronavirus se expande por el mundo y se ha cobrado ya miles de vidas. La pandemia está afectando también notablemente a la economía mundial. Los principales índices bursátiles han experimentado las mayores caídas desde el Brexit. El precio del petróleo se ha derrumbado, en parte porque China es el primer importador mundial

Lo cierto es que, en estos momentos, existe una gran dosis de incertidumbre. No se conoce a ciencia cierta el posible impacto económico del Covid-19 ni los canales por los que este efecto se hará sentir. Pasarán meses antes de que se pueda realizar una valoración más certera. No obstante, trataremos de apuntar algunas ideas al respecto.

Con objeto de estructurar el pensamiento, podemos tratar de sintetizar los efectos económicos potenciales de la enfermedad en tres categorías principales:

1. Factores asociados a la oferta

Cuando comenzó la expansión a gran escala del virus, allá por febrero, se temía que el parón de la actividad en China afectara a la cadena de suministros de bienes intermedios a las empresas. En 2020 China es un protagonista estelar en la economía mundial no solo por su papel como demandante de bienes y servicios, sino también por su relevancia en la oferta de productos. Por esta razón, una paralización del gigante asiático ejerce sus efectos en todo el mundo a través de su impacto en la cadena de suministros. El cierre de muchas fábricas en el territorio chino conlleva el debilitamiento del flujo de materias primas y bienes intermedios a empresas situadas en todo el planeta.

Compañías como Jaguar y Land Rover manifestaron ya a principios de año sus dificultades para atender la demanda de sus productos debido al agotamiento del stock de componentes. Nissan, Apple y Hyundai cerraron fábricas en terceros países al carecer de piezas fundamentales en sus procesos productivos.

Hoy este parece el menor de nuestros problemas: lo malo no es que falten piezas para ensamblar, sino que no haya quién las ensamble. Tampoco hay quien recoja la fresa, las cerezas o, dentro de unas semanas, el cereal. El efecto principal de la crisis parece proceder no tanto de los desajustes en la provisión de bienes intermedios como de la caída drástica de la oferta de trabajo. Las medidas de aislamiento social que se han ido tomando en casi todos los países al compás del aumento de la pandemia implican la paralización de buena parte de la actividad económica. Y sin empleados no hay producción.

En paralelo, numerosas empresas e instituciones tienen dificultades para mantener las plantillas. Recurren a expedientes temporales de regulación de empleo o ERTES. Despiden empleados o congelan la contratación para sobrevivir. Sufren tensiones de liquidez. Las que carecen de un pulmón financiero potente no tienen más remedio que cerrar. Se dispara el desempleo, lo que lleva a un descenso de las rentas que perciben las familias y, en consecuencia, de su consumo.

2. Factores asociados a la demanda

El shock de oferta descrito más arriba se está transmitiendo a la demanda agregada. El consumo cae drásticamente, en parte por la disminución de los ingresos de los hogares, en parte porque el confinamiento ha frenado la actividad de numerosos sectores, desde las líneas aéreas hasta los restaurantes, pasando por los que ofrecen servicios a empresas o particulares (limpieza, consultoría, buena parte del comercio…). También por la existencia de una notable incertidumbre, que aconseja posponer la toma de muchas decisiones.

La dificultad para saber qué ocurrirá el día después, cómo será el mundo cuando acabe esta pesadilla, repercute asimismo en la inversión, otro gran componente de la demanda agregada.

El debilitamiento de la demanda es especialmente preocupante en el sector del turismo. Las empresas que pertenecen a este sector empezaron a sufrir las consecuencias de la crisis muy pronto, cuando el Covid-19 parecía ser solo un problema localizado en Wuhan.

La disminución de la demanda por parte de los consumidores chinos ya se hizo sentir en febrero sobre determinados sectores e industrias, como el transporte, los artículos de lujo, la distribución, el turismo y los combustibles. Recordemos que el descalabro en los principales mercados de valores en febrero fue especialmente acusado en los títulos de empresas relacionadas con el turismo (IAG, Aena, Meliá, Air France, Lufthansa, Ryanair) o con las materias primas (Repsol).

Ahora, por desgracia, se ha extendido a casi todos los sectores de buena parte de las economías desarrolladas y en desarrollo.

¿Cuánto tardará en recuperarse la demanda agregada? Es una de las claves. Es previsible que comience a normalizarse una vez termine el confinamiento, pero todavía no sabemos si volverá a los niveles previos a la crisis.

3. Factores asociados al crecimiento económico

Es bien sabido que las previsiones para 2020 ya vaticinaban que China moderaría su crecimiento este año. Es bastante probable que, en el escenario actual, la tasa de variación de su PIB sea incluso menor a la pronosticada en un principio.

Kristalina Georgieva, la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, afirmó en una cumbre del G 20 en el mes de febrero que, probablemente, el crecimiento de China será este año del 5,6%, 0,4 puntos porcentuales por debajo de la cifra prevista por el organismo el pasado mes de enero.

Una encuesta reciente de Reuters a un panel de economistas vaticina que el crecimiento de China bajará hasta el 4,5% en el primer trimestre de 2020, dato inferior al registrado durante la crisis financiera, como muestra la Figura siguiente.

China: crecimiento económico 2000-2019 e impacto estimado del Coronavirus según encuestas realizadas por Reuters a economistas entre el 7 y 13 de febrero.

La ralentización de la actividad en China se explica por el cierre prolongado de muchas de sus fábricas y la inactividad forzosa de sus empleados. También en China hay síntomas preocupantes de asfixia financiera entre las empresas pequeñas y medianas, que suponen el 60% de la economía y el 80% de los empleos, según el Banco Central de China. Debido a su gran apalancamiento, se calcula que algo más de la mitad de las empresas pequeñas y medianas disponen de la liquidez suficiente para los pagos ordinarios solamente para pocos meses. Y estos problemas de liquidez, como es lógico, se dejarán sentir en los bolsillos de los consumidores y en las rentas familiares, y podrían hacer peligrar la supervivencia de una parte de esas empresas.

La desaceleración de la segunda economía mundial tendrá efectos en el resto del mundo, que se sumarán a los generados por aspectos más domésticos. El mecanismo de transmisión, en este caso, será el comercio internacional.

Numerosos estudios han explicado cómo el comercio internacional ayuda a la difusión de tecnología y al incremento de la productividad. Es, por tanto, un importante motor del crecimiento a largo plazo. El mal funcionamiento de este motor puede añadir más leña al fuego y actuar negativamente sobre el ritmo de crecimiento mundial.

En conclusión…

De los tres factores apuntados, el más grave, en estos momentos, parece ser el primero. La reducción brusca de la actividad en muchos países puede conducir a una recesión, un aumento del paro y una reducción del tejido empresarial e industrial.

No olvidemos que estamos ante una crisis provocada en primer término por un shock de oferta. Esta idea sugiere que no puede resolverse solo con medidas que actúan sobre la demanda agregada, aunque estas sean las más conocidas, fáciles de aplicar o vistosas.

En el actual escenario es fundamental garantizar la llegada del crédito a las empresas, de modo que se les facilite el pulmón financiero necesario para subsistir en las condiciones en que se encuentran. Es importante también flexibilizar en el tiempo las cargas fiscales y minimizar las trabas burocráticas que dificultan su ajuste.

Los gobiernos que resuciten planteamientos ya caducos, las consideren como enemigos, y no entiendan que son protagonistas fundamentales en la creación de riqueza contribuirán a que, en sus países respectivos, la crisis sea aún más dolorosa, larga y duradera.

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1 Response to ¿Por qué y cómo afecta el coronavirus a la economía?

  1. Anónimo dijo:

    Gracias! Una oportuna reflexión orientadora ante tanta incertidumbre…

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