Brexit: el acuerdo final

Por fin, una buena noticia en este año aciago de 2020. Y por fin, un acuerdo en este proceso tortuoso del Brexit.

El 24 de diciembre, tras largas negociaciones, el Primer Ministro británico, Boris Johnson y la Presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, firmaron el Pacto de Nochebuena, o acuerdo final que concreta las condiciones de salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Los antecedentes

Recordemos brevemente los antecedentes. El 23 de junio de 2016, en un referéndum convocado por el entonces Primer Ministro David Cameron, los británicos votaron a favor de abandonar la UE, si bien es verdad que por un estrecho margen: el 51,9% de los votos se decantó en pro de la salida, frente al 48,1% de los que preferían quedarse.

El resultado sorprendió a todos a ambos lados del canal. David Cameron, que contaba con un resultado a favor de la permanencia, dimitió y dejó la gestión de un asunto tan espinoso en manos de Theresa May, que le sucedió al frente de Downing Street.

Se ha escrito y debatido mucho sobre todo lo que rodeó el referéndum, desde las razones últimas para la salida hasta el papel de las redes sociales. Parece inconcebible que el país cuna de las primeras teorías económicas elija un camino en el que los costes superan a los beneficios estimados. Es difícil de comprender que la nación que tanto prosperó en el s XIX gracias al comercio internacional decida ahora separarse de su principal socio comercial. No es fácil encontrar una explicación al hecho de que unos ciudadanos tan pragmáticos como los británicos opten por un escenario que supone cortar lazos con el resto de Europa.

El tiempo otorgará la perspectiva histórica necesaria para entender con profundidad lo sucedido. De momento, pueden resaltarse dos causas próximas que aclaran en parte el abandono de la UE por parte de Reino Unido. De una parte, el fantasma de la inmigración procedente del Este de Europa, exagerado y agitado con acierto, como ya se comentó en este post; de otra, la aversión a las normas regulatorias y la burocracia procedentes de Bruselas, y la reivindicación de un papel mayor para el Parlamento de Westminster, tema no menor y que le costó la cabeza al rey Carlos I en el siglo XVII.

El acuerdo de salida: los aranceles

¿Cuáles son los puntos principales del acuerdo de salida? La Comisión Europea los ha sintetizado tal y cómo muestra la Figura 2.

Figura 2. Relaciones UE-RU tras el Brexit

Fuente: Comisión Europea

Uno de los aspectos más importantes del Pacto de Nochebuena es el que hace referencia al comercio entre Reino Unido y la Unión Europea. Finalmente se ha acordado que no habrá aranceles ni cuotas entre ambos, lo que supone de facto la creación de una inmensa zona de libre comercio, superior incluso a NAFTA, que afecta a todos los bienes. Las importaciones y exportaciones estarán sometidas, no obstante, a controles aduaneros, lo que puede ocasionar retrasos en el tráfico de productos y, muy en particular, de las cadenas de suministro.

Era lógico llegar a este acuerdo, porque beneficia a ambas partes. Reino Unido realiza aproximadamente la mitad de su comercio exterior con la UE. Durante los últimos años se ha oído decir a algunas voces autorizadas británicas que Reino Unido debería dejar de mirar a la UE y volver sus ojos, en cambio, a la Commonwealth, socio comercial alternativo. Esta afirmación es discutible.

Como han mostrado multitud de aportaciones empíricas recientes, a mayor distancia entre dos países, menores serán los flujos comerciales que se intercambian, puesto que los costes de transporte serán mayores. Por su cercanía, la UE es un socio comercial altamente recomendable para Reino Unido. Por otra parte, la UE constituye un mercado con un elevado poder adquisitivo. Finalmente, los países incorporan una parte importante del progreso técnico generado en otros lugares a través de la importación de bienes o productos intermedios de alta tecnología. Poner trabas a las importaciones procedentes de países como Alemania, Francia o los escandinavos (líderes tecnológicos en numerosos ámbitos) supone, en la práctica, dificultar esta vía de acceso a nueva tecnología, algo nada conveniente en un mundo en el que la I+D es fundamental.

Para la UE es también muy importante salvaguardar el acceso a los mercados británicos, destino primordial, por ejemplo, para productos agrícolas y agroalimentarios. Por eso el Pacto de Nochebuena es una buena noticia para el campo de nuestro país y, en general, del Sur de Europa. Aunque en Tesco o Sainsbury’s se venden uvas procedentes de Namibia, Sudáfrica o Perú durante el invierno, también se comercializan uvas españolas en verano y otoño.

La circulación de personas

En lo relativo a los flujos de personas entre la UE y Reino Unido, será necesario el pasaporte y visado para estancias superiores a 90 días, una vez transcurrido el periodo transitorio que termina el 1 de octubre de 2021.

No se necesitarán visados, sin embargo, para estancias cortas y viajes turísticos. La tarjeta sanitaria europea ya no será válida en Reino Unido desde enero de 2021.

El mercado laboral de Reino Unido dejará de ser destino preferente para trabajadores de Europa del Este; esto ocasionará muy probablemente una reasignación de los flujos migratorios en la UE, aunque será necesario esperar para ver cómo se reconfiguran.

En todo caso, tanto la UE como el Reino Unido manifiestan su deseo de seguir negociando y llegar a un acuerdo que regule el futuro acceso a la sanidad y pensiones por británicos en la UE y viceversa.

Otros temas espinosos

La pesca fue el escollo final del acuerdo, aunque su importancia es más simbólica que real. Finalmente, se decidió un recorte de un 25% para las capturas en aguas británicas por parte de flotas procedentes de la UE. Además, habrá un periodo transitorio de cinco años y medio para las flotas europeas que faenan en aguas británicas. Pasado este tiempo la Unión Europea y Reino Unido discutirán periódicamente las cuotas de captura y el acceso a aguas jurisdiccionales.

Reino Unido abandona el programa Erasmus por su elevado coste. Esto supone un varapalo al programa, ya que los destinos de habla inglesa eran los más demandados por los alumnos del continente. La retirada de Reino Unido beneficiará muy probablemente a las universidades de Irlanda y Malta, que verán dispararse las solicitudes de firma de acuerdos de intercambio con otras universidades europeas. Esta decisión es más fácil de entender si recordamos que, tradicionalmente, Reino Unido tenía más éxito como destino que como origen de estudiantes.

En cuanto a la aviación, las líneas británicas no podrán en lo sucesivo conectar dos destinos del resto de Europa. Son malas noticias para British Airways y Easyjet y sus usuarios. Ryan Air, claro está, seguirá ofreciendo estos servicios, por lo que será posible hacer el trayecto Madrid-Vilnius o Aarhus-Gdansk en un avión de la compañía low-cost irlandesa.

En lo relativo a seguridad, Reino Unido seguirá cooperando con Europol, pero no podrá acceder a las bases de datos de las fuerzas de seguridad europeas.

Y Gibraltar es un tema pendiente, excesivamente complejo, que exigirá más horas de negociación y conversaciones.

En conclusión…

No fue fácil la entrada del Reino Unido en la entonces Comunidad Económica Europea en 1973. Y no ha sido fácil tampoco su salida de la UE de los 27.

Hubiera sido preferible no llegar a este divorcio. Una vez consumado, no obstante, el acuerdo alcanzado parece razonable, beneficioso y realista para ambas partes.

Empieza ahora una nueva etapa. Esperemos, por el bien de todos, que no nos de más disgustos, y que Reino Unido y la UE convivan con armonía en el nuevo statu quo.

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2 respuestas a Brexit: el acuerdo final

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